Meridia: El lugar donde la felicidad no tiene edad

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Como parte de un proceso de selección, tuve la oportunidad de asistir a Meridia Centro de Día, para conocer su trabajo con los adultos mayores.

Esperaba algo más como una entrevista y una guía por sus instalaciones, sin embargo, para mi sorpresa, fue más bien una experiencia que cambió mi visión de la vida en la tercera edad.

Tuve la oportunidad de conocer no sólo a parte del equipo de trabajo, sino a algunos de los “participantes”, como los llaman, en lugar de pacientes. A estos últimos los define su enfermedad y me parece muy humano por parte del equipo, no definir a las personas por un padecimiento.

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FESTEJO DÍA DEL ABUELO💫 . . . . . #ahorayotecuido

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Teniendo toda libertad de participar en la actividad del momento, un baile, me acerqué en un inicio para intentar platicar con un par de participantes que permanecían sentadas. Me percaté de que no tenían muchas ganas de hablar en ese momento. Más bien estaban ansiosas por bailar.

Así que con un poco de timidez, pues en realidad nunca he sido buen bailarín, me acerqué a una de ellas y apenas extendí la mano, se puso de pie y comenzamos a bailar. Y así continué con un par de participantes más, durante unas 3 o 4 canciones.

No puedo dejar de mencionar que lograron realmente contagiarme de su felicidad, pues eran ellas quienes estaban sonriendo en todo momento, a quienes parecía no limitarles la edad o algún padecimiento.

Después de un bailar un par de canciones con Sara, una de las participantes, le cuestioné que si disfrutaba estar en Meridia, y me sorprendió un poco su respuesta:

Cuando mi familia no me puede traer, mi anhelo estar aquí. Es aquí donde me divierto todos los días.

Sin duda, Sara me dejó muy en claro que había un abismo de diferencia entre estar en Meridia, a quienes también llamó amigos, que con sus familiares. Aquí encontraba actividades, siempre estaba ocupada y podía participar, en lugar de estar en casa sentada en un rincón.

Adicional tuve la oportunidad de platicar con alguien del equipo, que a pesar de trabajar en las oficinas corporativas, estaba ahí, trabajando y apoyando a los participantes para que se sintieran mejor.

Él ha logrado en su corto tiempo en la empresa, ver el cambio en los participantes, como van mejorando socialmente, pues tienen grupos de amigos inseparables. Adicional la familia no se agota por el arduo trabajo que es cuidarlos, así todos quedan satisfechos.

En fin, sin duda, si llegare a la tercera edad, me gustaría estar en Meridia.